viernes, 13 de noviembre de 2009

Xandóval: Una canción y un romance


Hace casi dos semanas si no me equivoco, posteé "Canción de Maya" de Francisco Xandóval. En ella de alguna manera-muy sucinta por cierto-relataba alguna de mis experiencias, cuando en mi época de estudios generales en la universidad tuve que hacer un trabajo sobre la obra del poeta antes mencionado. Y francamente, creo que fuí mezquino colocando solo un poema de Xandóval; los días pasaron y los trabajos de "Vibraciones y Oscilaciones" en mis cursos de Sísmica me absorvieron y entre subir los cuentos dominicales, leer algún libro de narrativa latinoamericana, aguantarme a mí mismo y aprender a renunciar, me quedé sin tiempo.

Hoy algo más relajado y necesitado de algo en que mantener la cabeza ocupada, posteo dos poemas pertenecientes al libro "Canciones de Maya", el primero se llama "Canción de las cosas serenas", y el segundo perteneciente a la parte "Romancero de Maya" se denomina "Romance Heptasilábico del colegio dormilón".

Como anécdota, recuerdo que Rivero-Ayllón nos relató que Xandóval era admirador de Omar Khayyam, poeta y astrónomo; por esta razón, era muy cabalístico, y que su número muchas veces preferido era el 7. Estábamos reunidos con él en su casa del centro de Trujillo, y éramos nueve los integrantes del grupo; pero por motivos desconocidos habíamos llegado seis, mas Rivero, éramos siete; luego nos dijo que tengamos en cuenta que éramos siete con él, y si llegaba alguien más, que no nos sorprendiera que sea solo uno para que seamos siete alumnos y él. Estuvimos largo rato haciéndole preguntas, y llegó el compañero. Lo curioso: se había ido la luz y a falta de timbre, cuando tocó la puerta, lo hizo de un modo lento y pausado, sin ritmo, solo dió siete golpes...

Casualidades o no, no olvidaremos ese día.

Adjunto también unos comentarios de Gabriela Mistral y Leopoldo Marechal posteriores a la publicación de "Canciones de Maya". Mistral no es desconocida en el ámbito peruano, Marechal tampoco debería serlo. En el próximo post dejaré algo concerniente a él. La imagen que antecede el post, corresponde al cuadro al oleo de estilo surrealista del pintor mallorquín Tomás Ortega Díaz llamado "Serenidad" , como el poema a continuación.


Canción de las cosas serenas


En pleno vigor, alegre y fuerte,

dueño de mi antigua experiencia

y la totalidad de mi ser,

después de bravo ensayo de juventud,

sentido,grave,valeroso,noble,

lleno de mundo, de dolor, de esfuerzo,

inicio el canto.


Me he despojado de mi mismo.

He dejado mis versos antiguos.

Busco mi propia forma y por eso recurro a los tiempos;

retorno a las edades, y entre las sombras pías

de la noche platico, solitario en el sueño,

con Sócrates, Platón, Zaratustra y los Vedas,

la sombra dolorosa

y la sabiduría de libros y maestros.


Tiempo ha que busco el alma de los viejos poemas,

de los que se escribieron al principio del tiempo.

Sólo en ellos hay sangre, juventud, profecía

y un estremecimiento telúrico y eterno.


Busco la vieja llave de la caja del alma

en donde los patriarcas encerraban el sueño.

¡Quién ahora pudiera destaparla y echar

a volar el perfume de sus grandes secretos!


Pienso que quizá en otras épocas

anduve por playas extintas,

asimilando fuerzas nuevas,

recogiendo ilustres semillas,

almacenando nuevos cantos

llenos de vigor y armonía,

para despues hendir las tierras

de promisión con aguas vivas.


He dejado mis versos antiguos.

Maté mi esperanza de ayer,

me he despojado de mi mismo

y heme aquí desnudo otra vez,

como estaré cuando retorne

al seno de la tierra. Amén.



"Romance Heptasilábico del colegio dormilón"


1

Mañanas escolares.

Sol tibio de la infancia.

Nací en una provincia

detrás de aquellas bardas

por donde el sol se acuesta

para volver mañana.


Sol tibio de la tierra.

Rocío entre la grama.

Se pierde entre las horas

la voz de las campanas

que están llamando a misa

desde la madrugada.


Mamá, que vuelve linda,

despierta a la mesnada;

pero los chicos tienen

una pereza larga;

¡ir al colegio siempre

fué una broma pesada!


2

Mañanas de la infancia.

Mañanas con rezongo.

-"Mamita, todavía

puedo dormir un poco,

¿verdad? Son las campanas

no más, no son las ocho".

Pero mamita quiere

que me levante pronto.

Lápices y cuadernos

ya están dentro del bolso,

y he de ir al colegio.


porque sí, como un zonzo,

cuando sería lindo

quedarme hasta los ocho.

Pero abrigo el consuelo

(para un chico no es poco)

que un día seré grande

y me haré mudo y sordo,

y, encerrado en mi cuarto

dormiré como un ogro

sin ir a parte alguna

ni a la escuela tampoco;

y aunque mamá se enoje

me quedaré redondo,

sentado en mi butaca,

como un viejo canónigo.

Mas todavía debo

escuchar silencioso

por lo menos diez años

de constante rezongo,

y he de oír que me digan

¡Muchacho son las ocho!


3

Mamá: si tú volvieres

del mundo a que te fuiste

donde las cosas tienen

un palor lila y triste,

en el que hasta tu alma

parece diluírse

entre las lejanías

de un sol que ya va

a hundirse;

mamá, otra vez entonces,

bajo la noche libre,

me haría el pequeñito

tan solo por oírte,

por volver al rezongo

de los días felices

cuando me regañabas:

-¡Muchacho, es de morirse!




Leopoldo Marechal: Los muchachos argentinos del grupo de "Martín Fierro", con Nicolás Olivari, Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo y yo, saludamos al poeta Francisco Xandóval por sus bellas canciones de Maya, a las que auguramos éxito definitivo en América. "La Nación" de hoy publica algunas" .

Gabriela Mistral: " Es lástima que hayamos ignorado tanto tiempo la presencia de Ud. en el concurso de los buenos poetas sudamericanos, aunque ciertamente su nombre ya me era conocido por referencias de escritores peruanos cuando estuve en Lima. Mi felicitación más sincera por sus versos tan bien logrados en emoción y belleza"

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