domingo, 17 de octubre de 2010

El hermano del silencio

Soy el creador de remedios,
inmortalizado por beber su veneno,
el niño soñador, hombre y quimérico.
Soy el cardenal obsceno,
vagamente pálido, muerto en secreto.
No hay en mí error, no hay remordimiento.
Soy el Dios Huérfano,
todo tan distante y nada predilecto
en el mar absurdo
en el mar inmenso.
Soy la luz y soy montaña,
emerjo lúgubre
tendido
mojado y
despierto
solo para irme
ajeno y padeciendo.
Soy el hielo ardiente
más allá del viento...viento triste
triste y arenoso
¡arenoso y duradero!
más allá de los campos
donde yacen los cardos,
mas allá del río
¡sollozando el desvarío!
Allá...
allá en tus besos fríos,
tan helados,
tan hirientes
como la muerte misma
¡tan desfalleciente!
o como este silencio
silencio oscuro y mío
¡el llanto de mi mente!

1 comentario:

  1. Hay cadáveres,
    hay pies de pegajosa losa fría,
    hay la muerte en los huesos,
    como un sonido puro,
    como un ladrido de perro,
    saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
    creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.


    Qtal ps sigue escribiendo broer.

    c.v.m

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